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Agricultores de zonas vulnerables emplean nuevas técnicas en la siembra/ Farmers in vulnerable areas use new techniques in planting

Agricultores de zonas vulnerables emplean nuevas técnicas en la siembra/ Farmers in vulnerable areas use new techniques in planting

11 Dic

Han sido capacitados en el fitomejoramiento participativo en las Escuelas de Campo impulsadas por Heifer Internacional.

Desde los 15 años Leocadio Polanco, hoy de 64, se dedica a la agricultura. Hasta ahora, sin embargo, está aprendiendo a seleccionar las semillas, saber de qué variedad son, cuál es más resistente a la sequía o al exceso de lluvia y cómo se debe sembrar para tener una mayor producción.

Leocadio Polanco

“Estoy aprendiendo esto del fitomejoramiento”, dice Leocadio, quien es padre de 8 hijos y habita en El Achiote, una comunidad de Telpaneca.

Rubén Martínez, técnico del proyecto BID/ FONTAGRO explica que el fitomejoramiento consiste en el mejoramiento de las semillas criollas que están en la zona para garantizar la calidad y que estén adaptadas al cambio climático.

“A través del fitomejoramiento se hace un proceso de transferencia de conocimientos y se hace una mejor selección de la semilla a través de los diferentes procesos, la evaluación de las variedades, ver cuál de las que hay es la que mejor, responde a las plagas, a las enfermedades, a la sequía o a mucha lluvia. Una vez que está identificada se pasa a otro proceso, que es la purificación de la semilla. Se trata de homogeneizar la semilla. En el primer ciclo, que fue el año pasado, tuvimos la evaluación de cinco variedades en frijol, de las cinco que se evaluaron, dos respondieron: Inta sequía e Inta norte”, dice Martínez.

El proyecto BID/ FONTAGRO, Innovaciones tecnológicas para construir medios de vida resilientes en familias campesinas del corredor seco, está siendo implementado en dos departamentos de Nicaragua y uno de Honduras, y es ejecutado por la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG) de Nicaragua, ARSAGRO de Honduras, Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y Heifer Project International con sede en Honduras y Nicaragua.

“En este proyecto estamos aprendiendo cómo mejorar la semilla, cómo vamos a curar los frijoles y el maíz sin necesidad de usar químicos. Hemos aprendido en las escuelas de campo las distancias que deben haber entre los zurcos y las plantas”, cuenta Leocadio.

Para él no ha sido difícil adecuarse a las nuevas técnicas. “Me adapté rápido”, confiesa. “Antes si no iban cinco granitos  en la mata no estaba tranquilo, pero ahora me adapté y en el primer año hubo resultados. Ahora sé que solo se le echan dos granitos por cada mata y da un mejor resultado”.

Recuerda el técnico Rubén Martínez que cuando empezaron en las Escuelas de Campo donde les enseñaron acerca del fitomejoramiento participativo, cada productor llevó una variedad de la semilla con la que trabajan y que está en la zona. Esto con el fin de analizar su tolerancia. “La idea es que ellos produzcan para el consumo familiar y que el excedente puedan venderlo. Tienen el banquito de semillas formado y a veces resultan variedades buenas pero en el mercado son poco aceptables, así que ellos dan seguimiento a la variedad que mejor se puede comercializar”.

Los productores solían usar hasta 100 libras de frijoles para sembrar en cada manzana. “Lo correcto es usar 60 libras”, advierte el técnico. “Esto tiene que ver con las distancias de siembra, 70 centímetros entre zurco y zurco, entre golpe o golpe o planta y planta son 20 centímetros y se depositan de dos a tres semillas por golpe. Eso optimiza la cantidad de semillas y se vuelve más productiva la planta porque tiene menos competencia por  agua, luz  y nutrientes. El año pasado, después que cambiaron las formas de siembra cada planta tenía hasta 20, 25 vainas, 30 en unos lugares y antes 5 o 10”, dice Rubén Martínez.

Felícita Francisca Mejía Guerrero, 27 años, es otra agricultora del Achiote que ha participado en las Escuelas de Campo.

“Antes mi compañero Julio César usaba pastillas para curar los frijoles, ahora lo hacemos con, nin, ajo, chile, método de la candela, se usan bolsas plásticas, envases de plástico, en silos metálicos y en barriles. El año pasado para postrera nos dieron frijoles, hicimos la práctica de cómo curar herméticamente en bolsa y el frijol se mantiene sano, no se le introduce el gorgojo”, relata Felícita.

Los agricultores están empleando los nuevos conocimientos desde el año pasado, recuerda Álvaro Florián. “Nosotros estamos enseñando a los demás sobre las nuevas distancias de siembra”.

Esperan que en esta cosecha la producción incremente ya que todos están empleando nuevas técnicas.

They have been trained in participatory plant breeding in Heifer International Field Schools.

Since he was 15 years old, Leocadio Polanco, now 64 years old, is engaged in agriculture. So far, however, he is learning to select the seeds, to know what variety they are, which is more resistant to drought or excessive rainfall and how to grow to have a higher yield.

Leocadio Polanco

«I’m learning about plant breeding,» says Leocadio, who is the father of 8 children and lives in El Achiote, a community in Telpaneca.

Rubén Martínez, a BID / FONTAGRO project technician, explains that plant breeding consists in the improvement of the native seeds that are in the zone to guarantee the quality and its climate change adaptation.

«Through plant breeding, a process of transfer of knowledge is made and a better selection of the seed is made through the different processes, the evaluation of the varieties, to see which one is the one that responds the best to the pests , disease, drought or heavy rainfall. Once it is identified it is passed to another process, which is the purification of the seed. It is about homogenizing the seed. In the first cycle, which was last year, we had the evaluation of five varieties of beans, of the five that were evaluated, two responded: “Inta sequía” and “Inta norte”, Martínez says.

The BID/ FONTAGRO project, Technological Innovations to build resilient livelihoods in peasant families in the dry corridor, is being implemented in two departments in Nicaragua and one in Honduras, and is implemented by the National Union of Farmers and Ranchers (UNAG) of Nicaragua, ARSAGRO of Honduras, International Center for Tropical Agriculture (CIAT) and Heifer Project International based in Honduras and Nicaragua.

«In this project we are learning how to improve the seed, how we will protect beans and corn from plagues without using chemicals. We have learned in field schools the distances that must be between the grooves and the plants», Leocadio says.

It has not been difficult for him to adapt to new techniques. «I adapted quickly,» he confesses. «Before, if there were not five seeds in the holes, I was not calm, but now I adjusted and in the first year there were results. Now I know that I only have to put two seeds per hole and that gives a better result. «

Technician Rubén Martínez recalls that when they started in the Field Schools where they learned about participatory plant breeding, each producer brought a variety of seed with which they work and which is in the area. This in order to analyze their tolerance. «The idea is that they produce for the family consumption and that they can sell the surplus. They have the seed bank formed and sometimes they get good varieties but in the market they are not well accepted, so they follow up on the variety that can best be marketed”.

Growers used to use up to 100 pounds of beans to seed on each land block. «The correct thing is to use 60 pounds», warns the technician. «This has to do with planting distances, 70 centimeters between furrow and furrow, between hole and hole, or plant and plant are 20 centimeters and two to three seeds are deposited per hole. This optimizes the quantity of seeds and makes the plant more productive because it has less competition for water, light and nutrients. Last year, after planting changes, each plant had up to 20, 25 and 30 pods in some places and before they had 5 or 10», Rubén Martínez says.

Felícita Francisca Mejía Guerrero, 27 years old, is another Achiote (Annato) farmer who has participated in the Field Schools.

«My friend Julio César used tablets to protect beans from plagues before, now we do it with neem, garlic, chilli, and the candle method, plastic bags, plastic containers, metal silos and barrels are used. Last year for the second harvest time they gave us beans, we did the practice of how to protect beans from pests hermetically in a bag and the beans remained healthy, the weevil did not reach the beans», says Felícita.

Farmers are using the new knowledge since last year, recalls Álvaro Florián. «We are teaching others about the new planting distances.»

They expect that in this harvest the production increases since everyone is using new techniques.

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