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Quesos y cuajadas: el negocio de las mujeres en La Carreta/ Cheeses and cheese curds: the business of women in La Carreta.

Quesos y cuajadas: el negocio de las mujeres en La Carreta/ Cheeses and cheese curds: the business of women in La Carreta.

06 Sep

Son 13 mujeres las que están marcando la pauta en esta alejada comunidad de Somotillo. Procesan lácteos y algunos productos que ya se venden en Chinandega.

La mayoría de las mujeres que esta tarde cargan la pichinga con 50 litros de leche no llegan a los 30 años. Son 13 en total y algunas provienen del Ojoche y de La Carreta, dos comunidades alejadas de Somotillo, municipio ubicado en el corredor seco de Chinandega, Nicaragua.

Dentro de poco van a procesar 1000 litros de leche. Primero los pesarán y luego los convertirán en cuajada, crema y queso de distintos tipos.

Cony Carrazco es la presidenta de la Planta Procesadora de Lácteos Sonrisa, propiedad de la cooperativa Agroindustrial Mujeres Solidarias de la Carreta. Aunque se graduó como licenciada en administración de empresas, antes de la existencia de la planta no había obtenido un empleo, por lo que se dedicaba a criar a su pequeño hijo de 4 años.

Ella explica que la cuajada y la crema son los productos que tienen más demanda en la zona. Las mujeres están divididas en cuatro grupos que trabajan una semana al mes, de lunes a sábado.

“En promedio procesamos diario 250 litros y de eso salen 60 libras de cuajada y de 10 a 8 libras de crema”, detalla Carrazco.

Cony relata que las mujeres decidieron emprender en ese negocio porque en esta comunidad y las que están cerca “se produce mucha leche”.

“Nosotras nos dijimos que tal vez con una planta procesadora íbamos a tener mejores ingresos e íbamos ayudar a nuestras familias”, añade.

No se equivoca. Maura Domínguez, de 37 años, cuenta que el trabajo en la planta le ha permitido disponer de sus propios ingresos. “Ya no me atengo al dinero de él, de mi esposo, ahora mantengo un fondito con lo que gano y si él no está, no me preocupo”.

Maura es de las primeras mujeres que se organizó, empezó junto a Cony. “Aprendimos cómo se procesaba el queso porque nosotros solo sabíamos hacer la cuajada, no teníamos la experiencia de cómo hacer una leche con sabor, de cómo hacer el yogurt. Aquí nos enseñaron y cuando tuvimos la inauguración hicimos la leche con sabor, queso con vegetales, yogurt, queso fresco, de todo eso hicimos”, recuerda.

La semana que le toca ir a trabajar, su esposo, quien se dedica a lavar vehículos en Somotillo, se queda en la casa encargado de los quehaceres del hogar y de los hijos.

“Me toca caminar bastante pero, como decía, si yo quería estar organizada ahora no tengo que quejarme”, dice Maura.

La Planta Procesadora de Lácteos Sonrisa es una de las iniciativas económicas que se realizan dentro del proyecto “Mujeres y jóvenes emprendedores del corredor seco, con empoderamiento y soluciones tecnológicas ante el cambio climático”, con  presencia en nueve municipios de Chinandega y uno de León, garantizando que 4,500 familias lideradas por mujeres en las zonas más empobrecidas y vulnerables fortalezcan sus capacidades y construyan sistemas de producción más resilientes ante los efectos del cambio climático.

Las y los comunitarios de La Carreta, donde está ubicada la planta, viven de la agricultura, siembran maíz, frijoles y ajonjolí.

Eveling Espinoza es la administradora de la Planta. Confiesa que al inicio esta no era rentable porque no tenían un exhibidor, sin embargo, la situación ha cambido.

“Nos hemos dado a conocer y la cuajada se está yendo hasta Chinandega, la que procesamos hoy se envía mañana y tenemos dos clientes fijos a lo que les estamos dando productos dos días de por medio”, detalla Eveling.

“Lo más complicado es el verano porque la leche es poca, entonces no hacemos varios productos”, dice.

Entre las mujeres que pertenecen a este cooperativa está Ericka Canales. Antes de integrar el grupo solía vender cuajada y crema en su casa, pero sobre todo se dedicaba a las labores del hogar en una casa ajena para obtener algunos ingresos.

 

“A mí siempre me ha gustado andar buscando el billete, no depender de nadie porque estar solo pidiéndole a los hombres aburre y hasta pena da. Ahora dispongo de mi dinero y los dos nos ayudamos con los pagos”, cuenta.

“Si digo que me enjarané en tal lado, sé que el sábado estoy pagando”, añade mientras hace un receso en la elaboración de la cuajada.

A ella le toca asumir la comida la semana que trabaja. Su pareja trabaja en el campo haciendo viajes en su carreta halada por bueyes.

“Cuando yo llego a la casa mi esposo ya tiene hecho el arroz, lo que yo hago es dejarle adobado algo, pero frijoles y otras cosas él las hace, a veces viene a dejarme la comida”, comenta.

Las iniciativas económicas que se promueven dentro del proyecto y que son manejadas por mujeres, incluyen análisis de las cadenas de valor, lo que permite incrementar los ingresos, los volúmenes de producción y las ventas; y las relaciones comerciales con otros actores de las cadenas de valor.

«Sembrando conocimientos producimos, empoderamiento y resilencia”

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There are 13 women who are setting the tone in this remote community of Somotillo. They process dairy and some products that are already being sold in Chinandega.

Most of the women who load the containers with 50 liters of milk do not reach the age of 30. They are 13 in total and some come from the Ojoche and La Carreta, two remote communities of Somotillo, municipality located in the dry corridor of Chinandega, Nicaragua.

Soon they will process 1000 liters of milk. First they will weigh them and then turn them into cheese curds, cream and cheese of different types.

Cony Carrazco is the president of Sonrisa (Smile) Dairy Processing Plant, owned by the Agroindustrial cooperative Solidarity Women of the Carreta. Although she graduated in business administration, before the existence of the plant she had not obtained a job, so she was dedicated to raise her little 4 years old son.

She explains that cheese curd and cream are the products that have the most demand in the area. The women are divided into four groups that work one week per month, from Monday to Saturday.

«On average we process 250 liters daily and from that comes 60 pounds of cheese curd and 8 to 10 pounds of cream,» details Carrazco.

 

Cony reports that the women decided to start in that business because in this community and those that are nearby «a lot of milk is produced.»

«We told ourselves that maybe with a processing plant we would have better income and we would help our families,» She adds.

Maura Domínguez, 37, says that the work at the plant has allowed her to dispose of her own income. «I no longer abide by his money, my husband’s, I now maintain a fund with what I earn and if he is not, I do not worry.»

Maura is one of the first women to be organized, started with Cony. «We learned how cheese was processed because we only knew how to make cheese curd, we did not have the experience of how to make a flavored milk, how to make yogurt. Here we were taught and when we had the inauguration we made the milk with flavor, cheese with vegetables, yogurt, fresh cheese, we did all that», she remembers.

The week that she has to go to work, her husband, who washes cars in Somotillo, stays in the house in charge of household chores and children.

«It’s my turn to walk a lot but, as I said, if I wanted to be organized, now I do not have to complain,» says Maura.

The Sonrisa Dairy Processing Plant is one of the economic initiatives carried out in the project “Mujeres y jóvenes emprendedores del corredor seco, con empoderamiento y soluciones tecnológicas ante el cambio climático” (Women and young entrepreneurs of the dry corridor, with empowerment and technological solutions to climate change), with presence in nine municipalities of Chinandega and one municipality of León, Ensuring that 4,500 female-led families in the most impoverished and vulnerable areas strengthen their capacities and build more resilient production systems in the face of climate change.

The community of La Carreta, where the plant is located, lives on agriculture, sow corn, beans and sesame.

Eveling Espinoza is the administrator of the Plant. She confess that at the beginning this was not profitable because they did not have a stand to show their products, however, the situation has changed.

«We have made ourselves known and the cheese curd is going to Chinandega, which we process today is sent tomorrow and we have two fixed customers to which we are giving products every two days,» details Eveling.

«The most complicated is the summer because milk is scarce, so we do not make several products,» she says.

Among the women who belong to this cooperative is Ericka Canales. Before joining the group, she used to sell cheese curd and cream in her house, but above all she used to work at home in a house of another person to obtain some income.

 

«I’ve always liked to go looking for money, not to depend on anyone because being alone, asking men, it is boring and I feel ashamed. Now I have my money and we help each other with payments», she says.

«If I say that I got in debt in that place, I know that I’m paying on Saturday,» she adds while doing a recess in the making of the cheese curd.

She has to take over the food the week she works. Her partner works in the field making trips in his cart pulled by oxen.

«When I get home my husband has already cooked rice, what I do is to marinate something, but he cooks beans and other things, sometimes he comes to leave me some food,» she says.

Economic initiatives that are promoted within the project and are managed by women, those include value chain analysis, which allows to increase revenues, production volumes and sales; and business relationships with other value chain actors.

«Planting Knowledge We Produce Empowerment and Resilience»

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